domingo, 2 de enero de 2022

RELOJES

 









A ver. Este misterio de estar vivo ahora y luego no. Que me lo explique la hoja. La que se mueve verde y tersa sobre el viento, y la que el viento arrastra, ocre, dorada como si la hubieran ya incendiado. Que me lo expliquen los vientos o la luz. De alguna parte vienen que lo saben, casi llego a comprenderlo en su susurro, pero tarde, ya se han ido. A ver, este misterio del tiempo que me lo expliquen las aguas. Las aguas azules lo saben y no lo sabe el mar, por eso se agita. El agua del manantial más alto de mi tierra lo sabe, no su montaña, que tiende al cielo a preguntar. El cielo sabe. Que el tiempo no son años, ni días ni minutos, pero no sabe qué.

Es.

Qué.

 Es...

...el tiempo y la vida ahora y luego no, lo sabe el espacio que ocupan dos manos haciendo una cosa que no urge, o ella cuando pasa ensimismada entre átomos de aire que no la atrapan.

Lo saben unos ojos que se han quedado parados mirando un reloj parado. Esa señora que pregunta todo el rato la misma cosa, lo sabe. Los niños, los locos o los autos que recorren carreteras secundarias y no vuelven jamás.

Y los pájaros. Además ellos lo cantan y lo vuelan. Saben a dónde van y de dónde vienen -sin saberlo- . Su espacio no es aquí y allí ni su tiempo antes y ahora. Sino una canción, que sucede, sin respuestas.