lunes, 12 de noviembre de 2018

ÓLEO DE OTOÑO







Algún día todas las hojas estarán muertas. Todo lo negro, todo lo mestizo, todos los perros que ladran y manchan vuestras calles. Todos los lobos. Todos los gatos que molestan porque piden. Y piden chillando. Y piden también en silencio, y eso os molesta más.

Muertos todos los parques y los paraísos. Cerrados con vallas y candados. Restringido el paso. Prohibido entrar. Prohibido fumar. Prohibido estar gordo, flaco, enfermo, viejo, solo,triste, loco; prohibido cantar.

Los chistes: en la cárcel; los ahipotecados, en la cárcel; los sin-papeles, en la cárcel. Las amazonas: en la cárcel. En una cárcel distinta a la que habéis construído para vosotros como coartada. En una cárcel llena de todo lo que os molesta, os agravia, os obliga a sentir, a sufrir, a pensar y a detectar la incertidumbre.

Algún día los volcanes expulsarán basura y los geíseres bilis amarilla y agria. Las montañas se habrán podrido por dentro. El viento olerá a perfume caro y aguarrás. Y aquel rincón a la orilla del lago que sólo nosotros conocimos será vuestro al fin. Urbanizadlo. Acotadlo. Levantad muros a su alrededor. Ponedle una cámara en cada árbol. Precintadlo. Guardadlo para las generaciones futuras. Bombardeadlo. Construid una pasarela de madera para que no se manchen vuestros suelas impolutas. Para poder llegar a dar de comer a los patos muertos, a los peces muertos. Haced lo que queráis con él.

Todo será vuestro.

Vuestros estruendos, vuestra inquina, vuestras pancartas, vuestras banderas, vuestros derechos, vuestras sentencias, vuestros suculentos másters, vuestras concubinas disfrazadas de doncellas, vuestros lustrosos y chirriantes hijos con voz de robot. Todo lo vuestro triunfará y dominaréis la Tierra, respirando por una máscara.

Algún día no nacerán más hojas. En vuestro mundo hipervigilado y perfecto, sólo veréis pasar  un caballo sin nombre sobre el horizonte.
Pero no llegáis hasta él. Es inalcanzable, porque le tenéis miedo. Porque va solo. Porque es libre. Lo veréis desaparecer entre la niebla, sin saber si fue una pesadilla.