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lunes, 6 de septiembre de 2021

TODO MAL

 




Decir por decir, hacer por hacer, volver a repetir lo mismo de una manera mucho peor. Cómo tiene que ser mi coma y mi argumento. No. No me lo digas, no quiero saberlo, no importa saberlo, no quiero oírlo, no importa oírlo ni dejar de hacerlo. No. No uses un no en nombre de un sí, no puede prostituirse un no, o sí, porque dónde dice sí es no y dónde dice no es sí, por lo visto, o por lo visto no, o también. Cómo tiene que ser mi foto mal hecha, ni mi lluvia ni mi luna indiferente, descarada, desde ahí arriba pasa de mi igual que de ti, así que no, no me lo digas, ni me escribas ni me sigas ni me mires, y si me miras hazlo mejor, desde dónde puedas verme, que se puede ser así, como tú eres pero no, hasta para mirar: y no ver nada, que no estoy dónde piensas ni soy, ni existo, sólo estoy mal escribiendo, que es lo mismo que escribiendo mal, o ... no. Puede que no, que haya un matiz en decir lo mismo pero al revés, o que no lo haya, pero no importe. Y aún así lo busques, y lo vuelvas a perder, sin haberlo encontrado, buscas donde no es, está donde no te dije, te lo conté mal, porque lo hice todo mal, mi foto, mi culpa, mis espacios, mi relato. Mi lluvia otra vez, que ni siquiera es mía, mi noche y mi ventana. Todo mal y todo nada, puse mal mi canción también.









miércoles, 28 de febrero de 2018

QUE NO DARÍA YO




Somos una foto gastada. Gastada por querida, por guardada y arrastrada por los bolsillos que no guardan más que fotos, el polvo de los caminos y una medalla, pequeña y gastada también.
Una liviana imagen quemada por la luz excesiva de tantos estíos. Secos.  Quebrada por la escarcha de tantos inviernos. Fríos. Sobada de tanto enseñarla. De tanto enseñárnosla.
Somos los restos de los rayos de aquella luz primera de aquellos albas, cuando se oían aún cantar los pájaros al despertar entre las sábanas tan blancas, planchadas por la abuela.
Somos, seréis, serán. Lo que quede de aquel verde del parque por la tarde. Lo que logremos distinguir con estos ojos casi ciegos de la imagen de nuestra  mano colgando de la mano de la madre.
Lo que hayamos podido rescatar de todo lo que resbala entre el dolor de los dedos torcidos, rotos, de tanto apretarlos.








miércoles, 29 de marzo de 2017

LA LUZ DORMIDA







Algunos días despierto, y encuentro a la luz despierta. Bordea los pasillos y me espera radiante en las ventanas; abiertas. Y entra jugando el aire.
Algunos días me asomo a la noche y encuentro despierta a la luna en un rincón. Enorme; llena de luz todos los negros y los grises escondidos, resbala por las  aburridas paredes y rebota hasta explotar en las mil hojas del árbol viejo y enorme que hay en el gran jardín de los viejos que nunca pudieron echar de las calles nuevas.
Algunos días me levanto cuando despierto, y echo a andar. Al ritmo nuca olvidado de cuando llegaba a alguna parte. Sigo sin rumbo muchas horas, pero sé dónde voy. Y al llegar, me siento y recuerdo todas tus cartas de memoria. Luego me como sonriendo las manzanas que recogí por el camino.
Otros, no encuentro la luna. Aunque esté. Sólo existe el negro, en lo alto y en lo bajo y en el medio. Todas las esquinas son iguales; perfectas.
Y otros días, interpreto que vuelvo a dormirme. Cuando despierto por fin, encuentro a la luz dormida.  Permanece dormida en los pasillos, en las fotos y en los libros; duerme en todas las ventanas, que no se abren. Nada perturba el sueño de la luz. 
Algunos días, la luz sólo despierta si la inunda el destello nacarado de la luna enorme que duerme en un rincón del cielo, infinito, negro.











lunes, 3 de octubre de 2016

RINCONES








En lugares perdidos
contra toda esperanza
te buscaba.

              
En ciudades sin nombre
por rincones de ayer
te busqué.

              
En horas miserables
entre la sombra amarga
te buscaba.

              
Y cuando el desaliento
me pedía volver
te encontré.


José Agustín Goytisolo
"Por rincones de ayer"


A Thor

*Una vez me dijo un hombre que los perros son sustituíbles. No como los hijos, dijo; o como las personas. Dijo muchas más cosas, después y antes. Yo sólo callaba.
Yo tuve un perro que se llamaba Thor, y que también nació en Otoño.

Ahora tengo otro, ya lo sabéis, Humo. Y lo quiero igual que a Thor; y, efectivamente, como me decía mi silencio,  no lo ha sustituído.