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miércoles, 4 de enero de 2017

NÁCAR









Bien entrada la noche. El viento levanta las hojas en un remolino que dobla la esquina. Como un vampiro lánguido, vuelve a recorrer la calle, susurra en las rejas de los balcones, tropieza con las puertas cerradas. Pero no es ciego, sólo está loco.
Y como un loco la busca. Entre las ramas espinadas del parque, sobre los bancos vacíos, en la escarcha de la fuente y bajo la penumbra de las farolas dormidas . Busca un destello blanco, nacarado, un reflejo de satén. 
Se para y escucha entre los aullidos de los perros abandonados, entre el vuelo  intermitente del murciélago y el chillido del cárabo. Y embiste de nuevo, bramando, expandiendo su rugido en una exhibición sobresaliente de su fuerza.
El viento de enero está loco. De amor por ella y de celos de la noche. Pero no es ciego, y en el alféizar irisado de su ventana al fin la encuentra, como cada alba. Como una perla atrapada en una espina; y se calma y se rinde, y se deja respirar en sus labios.









lunes, 3 de noviembre de 2014

YACER AL ALBA





"Confió de nuevo en el amanecer, en tregua con sus noches eternas.
Así, sin dormir, regresó a su santuario de tierras verdes y ocres ,
de remolinos de silencios que aún escucha.
El vuelo del halcón atrapaba la luz  tenue y confusa del despertar,
difuminando el tiempo;  esparciendo, en ritmo de  latidos,
 el viento entre las nubes.
Lo siguió sin pestañear, cómo si sólo hubiera regresado para verlo partir.
Para ver su estela  seguir, sin dudas,  hacia el  destino incierto.
Hasta perderlo para siempre en el horizonte esquivo, insidioso.
Miró alrededor, buscando. Sólo encontró las gotas de rocío sobre las hojas;
sobre las flores heladas, sobre los tallos azules y las últimas rosas.
Se acercó, sin pensar, a aquellas  lágrimas del aire.

Sonrió. Tan solo yacían,  tapizando el mundo de pureza"


Mónica D.G.R. 






























martes, 6 de mayo de 2014

SABRÁN LAS FLORES

























Dicen que Mayo es el mes de las flores. Para Elisa era también el mes en el que el calor pegajoso iba ganando terreno al viento fresco del norte, el de los contrastes, y el de los fastidiosos estornudos a destiempo.
El autobús llegó con la puntualidad punzante e inoportuna de alguien a quien no te gustaría esperar. Las mismas caras, el mismo asiento, el mismo conductor y la misma música de fondo. Todos los días eran los mismos, y las horas resbalaban sin remedio hacia el abismo que engullía las vidas y, con ellas, los sueños, sólo como un daño colateral, un ínfimo detalle de las leyes del mundo.
El trayecto hasta el trabajo era un descanso, irónicamente. Tras los cristales sucios de huellas de personas, de huellas de agua, de huellas de tiempo... la estela previsible del presente se veía igual que la que ya había pasado. Estaba perdida en en bucle, un grotesco laberinto en el que, por más que buscaba, volvía una y otra vez al punto de partida. Y sólo al parar un momento, agotada, era capaz de escuchar el eco de esa carcajada que invadía el espacio, bloqueando todas las alternativas. 
Hacía un rato que se había puesto a pensar en las flores; la mirada atrapada en los colores, el aroma que evocaba otras flores, de otros días. Aquellos que, impecables, sustentaban, como los héroes de sus antiguos cuentos, la realidad mezquina aunque morbosamente frágil que, como un microorganismo, invisible, silencioso, se había apoderado del fabuloso castillo cuyos destellos, antaño brillantes y dorados, eran hoy pálidos reflejos en una niebla fría.
¿Sabrán la flores que llegará el estío? ¿Y que su calor yermo las secará? Y hará de sus rojos, blancos y verdes un manto manchado de gris que cubrirá la tierra. 
¿Sabrán que llegará el invierno? Y que helará los frutos de los pobres que no hallaron resguardo.
¿Sabrá la joven rosa que mira al mundo desafiante, que su perfume se desvanecerá entre soledades?
Y el pétalo de terciopelo blanco ¿sabrá que sus tiernas venas azuladas se arrugarán? Y caerá al suelo, y le aplastarán, y será sólo una brizna de algo que ya nadie recordará.
Levantó la vista, sorprendida por el ligero frenazo.Ese semáforo siempre estaba rojo. Lo odiaba. Tan profundamente, que apretó sus manos sin querer.  
Hoy al salir del trabajo, compraré una cuantas flores para mis ventanas- Se quedó pensando en los colores que escogería, y casi no se dio cuenta de que había llegado a su parada. Y casi no se dio cuenta tampoco de que había sonreído un momento, mientras bajaba muy deprisa del autobús, casi corriendo.







martes, 3 de diciembre de 2013

AMIGAS





"Eres tan distinta...Podría alcanzarte con mis garras y, en menos de un segundo, destrozar para siempre tu mundo de luz. Pero aguardaré sin moverme por si tus patitas, hoy, no tienen tanta fuerza. Por si tus alas mágicas no te elevan ya a las nubes, como acostumbraban. Y amortiguar en mi pelo suave tu caída. Jugar un rato, ahora que confías, y dejarte ir en el viento. Porque me enseñaste a volver a casa cuando me perdí; y siguiendo tu estela entre las flores, hallé mi hogar; que es ya siempre tuyo, amiga"





jueves, 19 de septiembre de 2013

CONTIGO









De todos los que había, viniste tú a mi lado. Y te quedaste tan cerca, susurrando a mi oído cómo roza el mar la arena, y la levanta en montañas si se enfada.
Veremos juntos todos los arcoíris, y todos sus colores se reflejarán en el pálido ocre de tu faz. A las estrellas gritaremos, como locos que podremos ser al fin, que somos dos.
Y  los senderos que habíamos soñado, intuyendo tan lejos las flores de sus veredas, aparecerán de pronto a nuestros pies, sin cierres, ni normas, ni cadenas. Y guiarán los pasos perdidos hacia las luces de un alba no estrenado.


Y fue un momento feliz, frente a su imagen. Momento eterno y virtual, en el que amó.



lunes, 16 de septiembre de 2013

MI SOMBRA












Siendo ya muy pequeña me acostumbré, no sin recelo, a mirar de soslayo aquella impertinente (por inagotable) presencia que me seguía a todas partes.
Callejeando por los rincones de las vidas de otros, fui conociéndola, aceptándola tal y como era. Una loca, estúpida, además.
Al principio me atemorizaba; con el tiempo, descubrí su excelso sentido del humor. Ahora estoy, ahora no. Hoy te persigo, mañana me buscarás.
Soy pequeña, cariñosa y esquiva. Veloz y perezosa. Inquisitiva y dulce. Me gusta el fuego del hogar, y también huir al mundo cualquier día en que la noche os despiste de mi sombra.
Y tengo catorce vidas…contando con ellas.
Puedes esperar verme caer; pero de pie. Puedes esperar a que vuelva. Un día, otro, y otros más.
Verás de reojo pasar mi sombra, cualquiera de ellas, cuando estés plácidamente acomodado en la lectura. O cuando pasees en las tardes de esa luz extraña del otoño. O cuando mires a ninguna parte, buscando nada.
Solo este oscuro fallo de la luz soberbia, esta tonta que viene y va dónde yo quiera. Sólo ella será mi compañera en el camino retejado, nocturno y secreto que será mi vida. Un mundo de penumbras que, mi sombra y yo, contemplaremos desde arriba, con cautela; sin preguntas, ni respuestas, ni juicios. Sin dolor. Sólo la luna por encima, que baña con su luz humilde y que no quema, a los pocos que, a esas horas, rondamos el mundo.