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martes, 24 de agosto de 2021

INERCIA




 
Para escribir en son de paz:
dar cien vueltas sin contarlas
en el bosque que imagina
en el salón.
Van tocando sus manos
esto y aquello
cosas que habitan una casa
moviéndolas de un sitio a otro
como si así se moviera
el tiempo que pasó
o el que ya no vuelve
que no sabe si es el mismo,
o sí lo sabe
y no es.
Las cosas de las casas hablan o gritan,
cantan
hoy tocó a las mudas.
Los pasos van y vienen
y van
con la música a otra parte
del pasillo a la terraza y de aquí al pasillo
aunque es el mismo aire comprimido
el que penetra en los pulmones
y vuelve a salir, y a entrar,
y a salir.
Si parase de golpe la tierra de girar
y todo frenara en seco
entonces un ojo también seco se abriría
como acabado de nacer
al ver todas las cosas
saltar,  suspendidas
en el aire que acaba de exhalar
y ya no hay tiempo ni sitio
al que haya que volver
Revienta, y revienta ahora
estallan las ventanas y son sol
derrumban las paredes y son árbol
se quiebran los techos y son cielo
explotan los grifos y son fuente.
Quedando sólo lo torcido, lo roto y lo rasgado,
que es nuevo, nace, se engendra ahora,
y ahora sí.
Vuelve a dar cien vueltas sin contarlas
a un salón que ya es desierto
moviendo cosas, tragando un aire arcaico,
el ojo seco escribe
algo que no importa,
ni se entiende,
en son de paz.







domingo, 18 de abril de 2021

POR ALGO

 



Aún hay gente que cree que escribimos porque queremos contar algo. Como si tuviéramos algo que contar, como que quisiéramos contar a alguien lo que sí tenemos. Aún hay gente que cree que escalamos montañas para llegar arriba, por las vistas, por el riesgo, por, por, por...por lo que sea. Por algo. Gente que cree que vagamos a la orilla del mar porque somos nómadas solitarios buscando alguna especie de quimera azul que habíamos perdido. Creen que a los que  nos gusta escribir, leemos mucho. Que corregimos, que queremos que nos entiendan, que quede bonito, que repasamos, que buscamos la palabra adecuada, que ordenamos frases y letras; como si se pudiera. 

Creen que cuando hablamos de amor es porque estamos enamorados, que cuando buscamos el viento es porque estamos desorientados, que nos gustan las flores, al agua, el otoño...porque necesitamos refugios.

Si supieran que sólo estamos rompiendo. Tirándolo todo, derramando, dejando caer, soltando, deshaciendo, levando anclas, saltando en charcos, yéndonos, dejando de buscar.





viernes, 17 de enero de 2020

DE CAZA





Valdeón, enero 2020



"...let there be sunligth, let there be rain
let the brokenhearted love again..."
(Sherry darling)

Mientras vas y vienes se me olvida que todo es humo. La luz es tan suave que pasa de puntillas entre los huecos que la Peña cede al cielo y se deja caer como una tonta feliz sobre las hojas, baja rodando hasta el agua y despierta a una pareja de cormoranes que huyen a la otra orilla. Y tú no paras, nada para. Apunto, y "click"; cazo otro momento. Y duele, y mucho, ese segundo ya de menos. Más arriba entre los riscos blancos y afilados y el brezo gastado del invierno oigo las voces de otros, que también disparan, aunque no están cazando lo mismo que yo. Disparamos a veces a la vez. Y pienso en el aspecto que tendrá su presa, y lo comparo con el que tendrá la mía. La misma luz de antes continúa su danza particular ajena a mi, ajena a ti, y ajena a ellos. Es dorada, superflua, ingobernable. El humo exiliado del cigarro también va y viene, los patos de la orilla van y vienen y las hojas en el agua flotan como un velero a la deriva, despacio, tan despacio que nunca llegan a ninguna parte.
Te paras un momento, y una vez; "click", y te tengo ahora quieto, congelado, entre la luz de antes y las hojas ocres tiradas por el suelo. Y te vas, y ya no vuelves a parar. Pero yo ya tengo mi trofeo, mi victoria, mi mentira. Y con ese equipaje seguimos un buen rato, tú, yo, nosotros.
Mirando el ir y volver de los mismos cormoranes, escuchando crujir bajo los pies las mismas hojas, viendo la tarde bañarse en la misma luz ensimismada. 











*Para "mi Heidi" y su Dörfli