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sábado, 21 de septiembre de 2019

CATARSIS








El otoño me trae de regreso, sólo él podía hacerlo. El lunes comienza oficialmente. Como buen obrero.
Hace tanto tiempo que no escribo que se me ha olvidado. Igual así mejor, nunca se sabe. Hay que desaprender. Hay que soltar.
Este verano ha sido completamente horroroso, como casi todos, desde que dejé de jugar en las calles de mi barrio a aquellos juegos. ..inolvidables. Aunque he de decir que, para mí, la infancia está en general sobrestimada y mal dimensionada, no deja de atraerme y arrastrarme a ratos su poderosa influencia en lo que hoy soy, y tengo, y en lo que ni tengo ni soy. Yo de pequeña quería ser mayor; y ahora también, la verdad. No sé si lo conseguiré, pero sigo queriendo ser mayor.

Pero le perdono. Al verano, digo; porque ha sido catártico. A pesar de su calor, su insoportable vanidad, su mal gusto y su querencia por toda esa luz desparramada y quemándolo todo...ha sido importante para mí. Un punto de inflexión. Y ya me fastidia, porque ahora tengo que seguir por este nuevo camino que encontré.
Por casualidad, como se encuentra todo eso que buscabas en otro momento y no apareció.


El día que hice esta foto fue maravilloso. Lo pasamos entero con mi madre, por ahí. Por los montes, como a mi me gusta. A ella no le gustaron tanto, no. Ya no están los cuerpos para según qué andanzas. Pero sí le gustó todo lo demás. Que es casi todo.
Y resulta que estaba yo tranquilamente sacando la foto de mi psique, cuando apareció un personaje de novela. De novela boba. Un bobo a las tres, pero de los de hacer historia. Y me dice que ...no puedo estar ahí...Y eso me motivó. A estar allí.
"Ahí" es un cacho prao sin cerrar lleno de cardos, al lado de la carretera, en el frontal de un gran edificio que llamaban Albergue de Pardomino, dónde entra y sale el que le da la gana, mayormente. Le miro de reojo sin inmutarme y le pregunto que si es el dueño...dice no, pero que "como si lo fuera". Le contesto "anda, pues igual que yo!" Y sigo con lo mío con el señor detrás. Vigilándome. Jeje; por si me da por sacar un kalashnikov y embestir contra todo lo que se mueva (ovejas, en general)o robar un cardo y salir corriendo. Con la gentuza que anda por ahí....como para fiarse de una tía con cámara de fotos y todo.
Todo empezó cuando mi querida hermana dijo...."¿por qué no bajamos a hacer una foto aquí, dónde tantos fines de semana hemos pasado cuando escalábamos en Valdehuesa?...Y bajamos.
 Mejoró bastante la cosa cuando mi madre (ochenta y tres primaveras que lleva con la cruz a cuestas) se percató del asunto; porque se percata de todo, la tía.. Y vino. Y le dijo al señor unas cosas, no sé... charlaron amablemente sobre quién era él, quién es mi madre, quién es dios, el estado, en fin, quién es quién; y sobre no sé qué de unos frailes, al parecer, propietarios del lugar. En venta, por cierto. O eso dijeron. . El señor se fue al otro lado de la carretera, y se sentó en un banco a platicar  con otro, y no volvió. Y a mi hermana le encantó la visita. Y a las ovejas, ni te cuento.
Este enorme edificio tiene una historia; bueno, en realidad tiene muchas. Hasta fantasmas, decían que tenía. Otto, el perro del chico que fue guarda allí una temporada, en algunas habitaciones no entraba. Muchos recuerdos, y muy buenos. Un lugar realmente impresionante, más por dentro. Ahora totalmente abandonado.
Ya todo aquello pasó. Si alguien quiere saber algo más de este edificio, dejo este enlace, de lo mejor entre lo poco que he encontrado:
Albergue de Pardomino, Boñar.


La historia de la foto no tiene mayor importancia. La foto, tampoco. Soy yo; mis dos ovejas complementarias. Yo soy la negra, difusa, ambigua, desplazada. Negra. Y la otra es mi alter ego. Esa cabrona, sí. Blanca, siempre por delante. Llevándose la luz a su terreno, pisando mi comida. Inseparables, sin embargo.

¿Y por qué os cuento todo este rollo? Pues, evidentemente...para no contaros la verdad. En qué consistió la catarsis. Porqué ocurrió, cómo. Porque es tan sencillo. Tan simple, tan "de cajón", tan de verse venir. Que no pienso contarlo. No puedo. Lo prometí. Alguien me dijo que "eso no se cuenta, se vive". Que irá fluyendo como un río que se va llenando en otoño, que irá girando como una hoja en el viento del tardío del norte,  que irá arraigando en la tierra húmeda preparada para abrazar semillas extraviadas.

**Encantada de volver a "veros", espero ponerme al día pronto; os he leído y os he añorado.
Un beso