Mostrando entradas con la etiqueta ABUELITA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ABUELITA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de octubre de 2017

OTOÑO. DORADO FILANDÓN.





Jabares de los Oteros, León
"Hilos de la Virgen o Babas de Diablo"
Octubre 2017





El otro día, dando un paseo con Humo por los campos y maizales de Los Oteros, me maravillé de cómo se veían con la luz tumbada del ocaso las mil y un telas de araña que un ejército de patudas tejedoras habían construído dirigidas por la batuta, sin duda, de un Hada Buena del otoño. 

Contemplando ese mar dorado de seda al que mis fotos no han hecho justicia, me acordé de las noches de Filandón que comenzaban ya bien entrado el otoño, entrado el frío, entrada la noche.

Anochechía enseguida, se cenaban unas sopas muy pronto; no había televisión. Mi abuela y todas las otras se iban a casa de una señora que tenía una cocina enorme, con un cálido fuego en el hogar. Iban ocupando su sitio en los escaños, y se ponían a tejer, a hilar, a charlar. Hacían calcetines, chaquetas con botones (jerseys no,eso vino luego), guantes. Y pasaban unas cuantas horas, casi hasta las diez de la noche a veces. A veces, más. Luego había que volver a casa a dormir. 
De vez en cuando iban muchos jóvenes también por allí, se miraban, reían, conversaban. Algunos ojos se encontraban en la penumbra, otros se esquivaban; otros se despistaban mirando al fuego y escuchando su crepitar.

-¡Mira! le daba un codazo la del al lado a mi abuela y, sin levantar la vista del hilo, le susurraba:
Ya llega la Rosario. Tarde, como siempre. Adrede, como siempre....
A media voz y a media boca, como un ventrílocuo.

"¿Por qué adrede, mujer...?", respondía mi abuela sin sorprenderse mucho

-¿No la ves?...pues para sentarse encima de la mesa con los pies colgando porque ya no hay sitio en los escaños...pero que tonta eres!

-Mira! mira, ¿no la ves?- otro codazo-¿Y el Andrés?..Pero que descarados, si viviera la pobre de su madre para ver esto...

"Anda, déjalo ya, Filomena"...no deberías ser tú tan descarada tampoco...

Pero los ojos de mi abuela, que se habían levantado un poco de su impoluta posición, se hacían enormes y reflejaban el naranja de las llamas sobre el dulce color miel de sus pupilas. Enseguida agachaba de nuevo la mirada, hacía un gesto de resignación, y se concentraba en su labor mientras soportaba los codazos intermitentes de su amiga.

-....descaro el suyo ¡pero... si le ha metido la mano por debajo de la falda! La muy...¡putona!¡Y encima se ríen, y encima nadie lo ve!

"Lo ven todos, Filomena, pero ya no miran hace mucho. Y no digas palabrotas, Filo. Y estás dando muy mal la puntada hoy"







Muchos besos allá dónde estés, abuelita. Muy cerca, tejiendo sueños para nosotros...aunque yo también diga palabrotas, a veces.


Jabares de los Oteros, León
Octubre 2017










.